MI COLUMNA VERTEBRAL # 609
Por: © 2012 Armando Caicedo
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Confieso que con este desempleo yo estaría dispuesto a ejercer cualquier oficio de alto riesgo, menos el de dejarme coronar como Reina de Inglaterra.
A juzgar por la cara de estreñida que la Soberana luce en las fotografías, ella debe aburrirse en los actos oficiales, más que una bailarina de merengue enclaustrada en un convento.
Por favor, tengamos compasión con la Elizabeth II. Si ella ya superó la edad de jubilación. A su edad, todas las mujeres ejercen como abuelitas encantadoras, dedicadas a malcriar a sus nietos. Pero a esta reina le toca continuar agarrada al cetro, recibiendo en el Palacio de Buckingham, a cuanto diplomático impertinente le dé la chifladura por aparecerse disfrazado de pingüino, para tomarse una foto con la vieja.





