El verdadero terror es recibir una llamada en la madrugada y escuchar un alarido de la tía Filomena.
- ¡Tengo pánico!
-¿Te asaltaron? ¿Te robaron? ¿Te atropellaron? ¿Te secuestraron?
Como la vieja se limitó a repetir la letanía de no, no y no, salté directo a “la pregunta del millón”.
- ¿Te violaron?
La vieja permaneció en silencio. Entonces presentí lo peor: mi veterana tía por fin perdió la pureza que con tanto celo defendió durante ochenta años.
- Tía, lo siento…
- Tampoco violación, mijo… algo peor. more…
