
La vida es lo mas parecido a una telenovela.
Todos los dias suceden historias tan retorcidas que uno pierde la frontera entre la realidad y la ficcion.
Yo podria jurar que los libretistas de telenovelas construyen sus historias empleando el mismo libro de recetas.
Por ejempo, un jovenazo -con pinta de actor de Hollywood- unico heredero de la faraonica fortuna que amaso un tio indocumentado vendiendo gorditas en Los Angeles, se golpea misteriosamente el craneo -con su propia mano- en el momento que se persignaba. Desde ese fatidico momento, pierde la memoria.
Lo que sigue es predecible.
El tipo no sabe como se llama. Ni de donde es vecino. No recuerda quien descubrio a America. Y tampoco se explica donde diablos estan las armas de destruccion masiva que fueron origen, tanto de la guerra en Irak, como de la recesion economica.
En los primeros seis capitulos el libretista ha enredado a tal punto la historia, que para que la tía Filomena entiernda que al protagonista le dio amnesia, se requieren dos anos y medio de explicaciones.
Durante un ano, el canal martilla dia y noche el mismo anuncio:
“No se pierdan los capitulos culminantes de la telenovela “No recuerdo si tuve Amnesia”. El final sera electrizante”.
A esas alturas los televidentes ya se contagiaron de la misma amnesia. Ya no recuerdan como se inicio el culebrón, quién es el protagonista, ni para qué diablos se sientan todas las noches frente a la tele.
Este ejemplo de truculencia en las telenovelas luce amateur frente a los culebrones profesionales que se cocinan en la vida real.
Que tal el culebron del Tiger Woods?
El protagonista era un modelo de chico serio, responsable y fiel.
Ganaba más dinero que un cura con dos parroquias, y, además, es moreno, como el Presidente y casado con una rubia sueca, de película.
Las empresas se disputaban el privilegio de contratarlo para asociar sus productos con su buena imagen.
Pero al Tiger Woods le dio amnesia. Se le olvido que “la mujer del César no sólo debe ser honesta, sino parecer honesta”.
El tipo no pudo actuar durante más tiempo en dos papeles protagónicos, antagónicos: ser el fiel amante de su esposa y mantener otras 18 amantes.
Hoy no lo patrocina ni un antro de teiboleas , ni una marca de preservativos.
Pero aun no se ha escrito el capitulo final. Y tal como ocurre en las telenovelas, los capitulos culminantes seran electrizantes. Cuando el tipo vuelva a hacer hoyo en uno, a todos nos dara amnesia y el Tiger volvera a ser millonario.
Historia similar la protagonizo Michael Phelps, ocho medallas de oro olímpicas en Beijing 2008 y millones de dolares en contratos de publicidad.
Los anunciadores se peleaban por patrocinarlo, para asociar sus productos con el ejemplo de Phelps… hasta que el muchacho ejemplar aparecio en pantalla sorbiendo marihuana.
Tampoco se ha llegado al capitulo final de esta torcida historia, porque si el tipo gana otras medallas olímpicas es como si la piscina estuviera llena de blanqueador: su prestigio volverá a quedar blanco y reluciente.
Y que tal el novelonon de mister McGwire. El dia en que de un batazo paso a la gloria como el protagonista del mayor número de jonrones en la historia del beisbol no cabian las letras en los titulares de prensa. Lo elevaron a heroe nacional, ejemplo de todas las virtudes y deportista ejemplar.
Sus 583 jonrones quedaron borrados de la memoria pública cuando confesó que chupaba esteroides con el entusiasmo de un bebé de pecho.
Moraleja: En la vida real nadie puede actuar como el chico bueno y el machote malo, al mismo tiempo, durante mucho tiempo.
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(fin)
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VERBATIM
No confundas la ficción de una telenovela
con la vida real…
(casi siempre, la realidad es más truculenta)
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