caicedo-498-terrorismo

Estos desgraciados terroristas nos complicaron la vida . 

Hace diez años disfrutábamos de todas las libertades. 

Uno podía cargar cara de indocumentado o de científico… a muy pocos les importaba la diferencia. 

Uno podía exhibir la optimista pinta de un republicano o la melancólica facha de un demócrata… era igual.  

Incluso, uno tenía la libertad de poner cara de impotente…porque no habían inventado el Viagra. 

Pero ahora… Yo desconfío. Tu desconfías, El desconfía. Y, al final, todos desconfiamos… de todos. 

A la gente no se le juzga por lo que es… sino por lo que parece ser. 

Si tienes cara de mexicano, te preguntaran a qué cartel perteneces.

Ni se te ocurra colocarte una toalla en la cabeza después del shampoo. Algún vecino te puede acusar de pertenecer a una célula terrorista dormida. 

Si eres salvadoreño, no te preguntaran tu signo zodiacal, sino bajo qué “ganga” naciste. 

No te expongas demasiado al sol porque te exigirán -como al Presidente- tu certificado de nacimiento. 

Si saben que eres colombiano, seguro te preguntarán, qué clase de batracio eres, dentro del cartel de los sapos. 

Ni hables con acento venezolano, chamo, porque ya eres chavista (sin derecho a pataleo) 

- Ay! –suspiró la tía Filomena- Antes, yo viajaba sin temores ni taquicardias. Ahora tengo que dedicar media tarde para decidir si me coloco los chones bombachos  o los de hilo dental. Si llevo los  calzones estampados o los bordados. O, lo que resulta aun más difícil,  si estreno los calzones que me regalé el día de Reyes, o me coloco unos chones viejos, a punto de jubilación. 

La vieja tiene razón. El día de Navidad, un estúpido terrorista nigeriano le dio por acomodarse una bomba entre sus vergonzosas glándulas testiculares, y nos perjudicó a todos. 

El mundo de los viajeros se partió en dos. 

Los dueños de los moteles solían decir: Por la maleta se conoce al pasajero

Pero ahora, por culpa del nigeriano, las autoridades aseguran que por los chones se conoce al pasajero

- Mijo, ante tanta indecisión viajaré sin calzones -me confesó en un susurro la tía Filomena. 

- Medítelo, tía. 

- No seas irrespetuoso, cretino, si ya me los medí. 

- Tía, con “medítelo” quiero decir: “piénsalo”. Es que con este invierno tan helado corres el riesgo que se te congele el área de candela. 

La vieja me hizo caso. Acomodó sus escuálidas nalgas entre unos tibios chones termales y se embarcó en el avión. 

Para mantener el control en los aeropuertos,  los científicos han inventado máquinas de alta tecnología -equipadas con Rayos X, rayos gamma y rayos ultravioleta-  que encueran a los pasajeros, a la velocidad del rayo. 

Son tan eficientes que  un tipo tan célebre como el Tiger Wodds fue detenido en un control de seguridad en el aeropuerto de Miami. Los rayos de la máquina detectaron que el moreno se acomodó entre los calzoncillos sus bolas de golf. 

Yo sugiero el desarrollo de otra tecnología más barata, pero igual de eficiente. Es una máquina detectora de gases. 

Aclaro: No se  trata de detectar los exóticos gases que emanan de los componentes de una bomba. Si no los frondios gases que produce el sistema digestivo del terrorista. 

Esta estrategia está basada en un axioma de la Psicología moderna que afirma: 

“Un terrorista puede estar muy chiflado o convencido que en la otra vida lo esperan 72 vírgenes… no importa… cualquiera que cargue una bomba entre los calzoncillos, va cagado del susto”. 

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 (fin)

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VERBATIM 

Un pasajero que se llame Hussein,

no lo admiten ahora en ningún avión…

a no ser que tenga apellido Obama y vuele en el Air Force One. 

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Category: Mi Columna Vertebral  Tags:
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