MI COLUMNA VERTEBRAL # 698

Por: © 2013 Armando Caicedo

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napoleon-698

Esta es la segunda ocasión en mi vida que escribo “Mi Columna Vertebral” desde una “unidad de cuidados intensivos“.

La primera fue en el 2007 cuando padecí un ataque al corazón. La segunda, esta semana, cuando me debí someter -a las carreras- a una intervención quirúrgica (más compleja y enredada que los “matrimonios entre parejas del mismo sexo”) operación que en el mundo científico se conoce como: “Whipple“.

Cuando uno está boqueando en una unidad de cuidados intensivos, la primera frase que te aparece en la mente es la del borracho deprimido: “uno no vale nada“.

¿Nada?

Realmente debo reconocer que, en mi caso, nadie osó ofrecerme un centavo por una vesícula biliar en estado lamentable, un duodeno traicionero que ocultaba un tumor canceroso, un páncreas que mi cirujano decapitó, ni por un yeyuno que me huelo  apenas quedó sirviendo para decorar el interior de mi panza. En palabras simples: “uno no vale nada“.

¡Nada! Incluso el doctor Levine, el cirujano, se negó a llevarse para su casa lo que me sobró de la cirugía, pese a mi insistencia que le podría servir para complementar la dieta proteica de su perrito.

Pero, intenta  colocarte algo que te haga falta en tu anatomía, para que veas el absurdo precio que te facturan. ¿Cuánto te cuesta el implante de un diente acrílico “made in China“? ¿Cuánto te cuesta colocarte un coquetón mechón de pelo en la coronilla?. Y ¿cuánto pagaría una respetable dama por ese implante de silicona que le permite brincar de su tímido brassier “copa A“, a un exuberante portasenos “copa triple DDD“?

¿Te has preguntado si dentro de 200 años alguien ofrecerá algo por una tripita tuya?

Para que alguien se arriesgue a ofertar unos miserables dólares por una de tus tripitas, se necesita que en tu “hoja de vida”  declares haber sido “Emperador“.

Ahí está el caso excepcional de Napoleón Bonaparte. Seis años después de haber sido derrotado en Waterloo, murió, en medio de la soledad, en la Isla de Santa Elena.

Ese 5 de mayo de 1821, el cura Vignali, capellán del Emperador, le ordenó al médico Francesco Antomarchi que durante la autopsia, le cortará el imperial miembro al soberano y colocara la tripita entre una cajita forrada en terciopelo.

95 años después de la muerte del Emperador, los herederos del cura Vignali no encontraron la forma de repartirse la tripita, así que optaron por ofrecerla en venta a “precio de oportunidad”. Un tal señor Rosenbach de la ciudad de Nueva York, ofreció $2.000, por la pieza y para recuperar la “inversión”, la exhibió como curiosidad.

En 1976 -un siglo y medio después que el Emperador estirara la pata- el urólogo norteamericano, John Lattimer, profesor del Columbia University, se interesó en la tripita y pagó $4.000 por el imperial pipí.

Como hasta los urólogos se mueren,  el 13 de mayo del 2007, el pipí de Napoleón, cambió de mano. Evan Lattimer -hija del urólogo- heredó la tripita y según las malas lenguas, ha rechazado hasta cien mil dólares que alguna vez le ofrecieron por esa venerable muestra de la flácida virilidad del Imperio Napoleónico.

Aquí -en “cuidados intensivos”- conectado a más circuitos que el “Arbol de Navidad del Rockefeller Center”, recordé  esta historia, recurso que me sirve para concluir que… ni tú, ni yo, ni Napoleón Bonaparte… valemos nada.

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Nota Bene:

Gracias a Dios, quienes no tienen precio son los médicos que me salvaron la vida: Jonathan Levine, mi cirujano; la médica Leandra Bazan, asistente del cirujano; mi cardiólogo, Dr. Pablo Guzmán; mi gastroenterólogo, Jeff González; el doctor Luis Lugo; y el médico especialista que verdaderamente me conoce a fondo: Daniel Ead, mi urólogo.

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13 Responses
  1. Tonny F de Restrepo says:

    DEAR aRMANDISIMO! Siempre leo feliz tu columna, pero la de hoy la lei no solo con alegria sino descargando mi tribulacion porque no lograba comunicarme con Uds. GRACIAS A DIOS veo que sólo perdistela una tirita que, a estas alturas, no vale la pena !!

  2. ADOLFO CASTRO says:

    ESTIMADO ARMANDO!

    ESPERO QUE TE RECUPERES PRONTO Y TIENES QUE CUIDARTE MAS. TIENES MUCHAS PERSONAS QUE, COMO NOSOTROS, TE ESTIMAMOS MUCHO.

    TE VISITARE LA PRIMERA SEMANA DE ENERO DEL 2014,DEJANOS SABER COMO VA TU RECUPERACION.

    SALUDO Y ABRAZO CORDIAL,
    ADOLFO Y FAMILIA

  3. !!!Apareciste, Armando!!! Qué bueno. Y con menos tripas pero con más corazón. Bienvenido, de nuevo a la jungla.

  4. El Gordo says:

    Recordé el cuento del fulano que le traen la noticia que se le murio el gato y le reclama al amigo mensajero que cómo le da semejante mala noticia sin preaviso? Como qué clase de preaviso? pregunta el amigo… Pues comienzas diciéndome que el gato se escapó de la casa, que se trepó al techo… y que luego se descalabró… y el shock no es tan fuerte! Entonces pasan varias semanas y el amigo lo llama y le dice: Tu buen amigo Armando esta en el tejado!!!

    Por fortuna no te caiste… la proxima vaz publica para todos un preaviso… porque a estas alturas del paseo, las sorpresas fuertes nos ponen donde preciso estás ahora! Merry Xmas darling!
    abrazo!
    Manuel

  5. Maria Eugenia Neira says:

    Armando tienes humor hasta para describir tu paso por la ICU. Que bien que saliste aunque sea con menos tripas. Te he pensado especialmente en estos dias. Supe que acompañaron y apoyaron a Marina y a Ernesto en momentos dificiles y que fue muy importante para ellos esa compañia. Un abrazo para ti y para Catalina y espero sigas mejorando.

    Un fuerte abrazo

  6. Gladys Vasquez says:

    Armandito, que sorpresa tener correo electronico de tu columna de nuevo; siempre hay que sonreir a tus apuntes. Espero te recuperes pronto y tu salud mejore cada dia mas. Estas en mis oracines siempre. Saludos a Cata… :)

  7. Alfredo says:

    Querido Armando,
    Gran sorpresa, lamentable por la pérdida de tan valiosos tesoros íntimos, pero hay que celebrar el poder conservar intacto el estilo editorial tan único. A don Napo -a quien le quitaron la “BuenaParte” no le fue tan bien….Ahora a cuidarse…
    Un abrazo,delicado, sin apretar mucho, no sea que la “buena parte” que te dejaron se lastime…

  8. Nelly y César Libanati says:

    Querido Armando, A pesar del habitual tono de tu nota te aseguramos que cuando empezamos a leer tu artículo nos sobresaltamos bastante, ya que comprobamos que acabas de pasar momentos difíciles por tu salud. Pero nos alegramos que ahora estés bien y esperamos te encuentres completamente recuperado.
    Te hacemos llegar un gran abrazo que te rogamos compartas con Catalina. Ansiamos poder tener la oportunidad de verlos personalmente. Con todo el cariño de siempre, Nelly y César

  9. Hermogenes says:

    No hay nada que hacer,para un buen humorista, de las malas saca buenas. Esta es una buena forma de comunicar tu paso por el quirófano: se llevaron lo malo y quedó lo bueno para seguir deleitando al ejercito de seguidores. Qué felicidad enterarse que todo salió bien, y que hay “columna vertebral” para rato. Un fuerte abrazo desde Perú de su tocayo.

  10. Cheo Vázquez says:

    Estimado Armando y Catalina:
    Leí tu primer mensaje, la historia de Napoleón y tu estadía en cuidados intensivo. Al principio pensé que era parte de tu próxima novela al estilo de “El Obispo pal Carajo”. Pero, he estado leyendo comentarios de tus amigos, que con el mismo humor, se alegran de tu recuperación

  11. juan aguirre says:

    Bueno senor me alegra saber que no le cortaron el “p…” para exhibirlo, de esa manera el hospital recupera los gastos!!!! Ya en serio espero q se recupere pronto y siga con esta monumental tarea de dibujar una sonrinsa en nuestros rostros!!!! Que siga mejor!!!!

  12. Hola Armando:
    Me alegro que salistes de la operación y de terapia intensiva, espero que te recuperes pronto y podamos tener de nuevo esas agradables conversaciones que hemos tenido, ademas que sigas dibujando estas caricaturas tan geniales
    llamame cuando quieras

  13. gerardo beltran says:

    Te imagine en un viaje de Placer,y ahora estoy sorprendido por la intervención y al mismo tiempo admirando, por esa pluma y fino humor, definitivamente no hay escenario que se resista, para inyectar talento creativo y satisfacer a quienes esperamos ansiosos tu Columna Vertebral.
    Te envío toda la energía del mundo, para tu pronta recuperación.
    Gerardo

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